Una pulsera de siete chakras construida sobre una base de ónix negro mate — la que te pones el día que se te fue de las manos. Las siete piedras de los chakras quedan en su orden canónico (jaspe rojo de la raíz hasta amatista de la corona), y el ónix mate entre ellas hace el trabajo de conexión a tierra, para que las piedras de color no tengan que gritar.
La lectura del chakra es simple. Cuando los centros energéticos del cuerpo van desparejos — demasiado en la cabeza, nada en el vientre — la ansiedad suele aparecer primero. Llevar la secuencia completa es una manera de decirse, más que a nadie, que hoy quieres que el canal corra limpio. El acabado mate oculta el desgaste; el ónix negro sostiene el límite.
Llega purificada a la luz de la luna en bolsita de terciopelo, con la tarjeta que muestra los siete símbolos y sus significados. Cordón elástico, muñecas 15–19 cm, cuentas de 8 mm, perla central grabada con Om.