Una pulsera de Leo pensada para quien entra en una sala como si las luces lo esperaran. La hematita negra asienta la energía, el ágata púrpura eleva la intuición y un anillo de obsidiana sostiene el límite cuando la energía de Leo se calienta. En el centro, una pequeña medalla bañada en oro antiguo grabada con el sigilo del signo.
La combinación de tres piedras es clásica en el trabajo con cristales por una razón: equilibra el fuego sin apagarlo. Llega limpiada a la luz de la luna, en bolsita de terciopelo, con una tarjeta de ritual impresa. Se ajusta a muñecas de 15–19 cm.